Vengo a hablaros por fin del thriller de moda, El
Cuarto Mono de J.D. Barker. Un asesino en serie con mucha personalidad
y una mente aterradora. Traducido por Julio Hermoso.
Un
autobús atropella a un hombre en el centro de la ciudad. El hombre
parece haberse tirado delante del autobús. Lleva
una cajita blanca atada con una dirección. La caja contiene una oreja
humana, y el hombre no es identificado. Todo indica que se trata de un famoso asesino en serie que lleva años actuando en la ciudad.
El asesino conocido como el Cuarto Mono
secuestra a las víctimas y les envía a los familiares su oreja, sus ojos y su
lengua; en ese orden. La intención es castigar a uno de los familiares, quien
comúnmente ha cometido algún crimen no conocido por la ciudadanía.
Sam
Porter es uno de los policías que lleva años encargándose de perseguir al
Cuarto Mono. En esta ocasión no parece haber nadie a quién perseguir, pero sí
alguien a quien buscar. La oreja
pertenece a una hija de un famoso constructor inmobiliario. La joven, Emory,
es fruto de un noviazgo de años atrás, y lleva toda su vida viviendo con una
institutriz escondida de los focos de la fama de su padre.
El supuesto asesino muerto lleva consigo unos cuantos objetos
curiosos. Unos carísimos zapatos varias tallas más grandes que la suya,
combinados con un abrigo barato y un fedora, 75 centavos, el recibo de una
tintorería, un reloj de bolsillo que no funciona y un diario. Es este último objeto el que nos acompañará a lo largo de
toda la novela.
Los capítulos alternan páginas del diario del Cuarto Mono con la
narración en primera persona de Sam Porter. Sam aparte de lidiar con el Cuarto
Mono tendrá que superar sus propios dramas personales. Además, se nos narra en
ocasiones las terribles vivencias de la víctima secuestrada.
¿Qué decir de una novela como esta? He estado con los pelos de punta la mitad de la historia. Esta novela
no es para los que se asustan fácilmente. Algunas de las escenas pueden
perseguir a los más miedicas (y los que no lo son tanto) durante unas cuantas
pesadillas. El autor se regodea en los
detalles más siniestros. La mente del asesino que ha creado nuestro autor
es aterradora. Su justicia y sus ideales son cuanto menos cuestionables y estoy
segura de que podría inspirar a muchos otros personajes e historias.
Por mucho que tengamos historias intercaladas el ritmo es rápido. El diario nos va mostrando piezas de un
rompecabezas que no creo que mucho hayan conseguido descifrar. Las pistas se dan con cuentagotas y antes
de darte cuenta te encuentras con el final entre tus manos.
Por otro lado, es quizá la historia de Sam, uno de los
protagonistas, la que menos me ha sorprendido. Como ya viene siendo un cliché
en los thrillers y novelas de terror psicológico, el detective, investigador,
policía o encargado de encontrar al asesino siempre tiene algún pasado triste u
oscuro a sus espaldas. En esta ocasión, creo
que las pistas sobre su pasado nos las han ofrecido demasiado pronto, y nos han
aportado muy pocos detalles sobre él a medida que la novela ha avanzado.
El estilo del escritor es sencillo, pero la elegancia con la que cambia de voz me ha gustado mucho. Por
muy bien indicado que esté en la edición de la novela, no nos cabría ninguna
duda de cuando es Sam, el Cuarto Mono o Emory quien nos cuenta la parte de la
historia. Por desgracia, tengo que destacar también algún fallo de edición, palabras repetidas o signos de puntuación
que no están en su sitio. Fallos que, aunque no impiden la lectura de la obra,
podrían solucionarse fácilmente para una próxima edición.
En conclusión, un thriller
que se devora en horas, con escenas de lo más turbulentas y que promete mucho.
Siendo esta solo su segunda obra publicada, J.D. Barker parece hacerse un
huequito entre los escritores del género.



