Saliendo un poco de la rutina de lo que suelo leer, me he aventurado con un libro juvenil sobre los recuerdos, la memoria y la importancia de nuestro propio pasado. Os presento Lo que quedó de ti de Sarah Everett.
Empezamos nuestra lectura conociendo a Addie. Addie es una adolescente bastante normal, amante de la música clásica que toca la viola. Tiene una familia que ella considera algo rota. Su padre se fué cuando ella era pequeña y ahora vive con su madre y su hermano mayor. Su vida viene y va entre las cláses de música y los ratos libres acompañados con su mejor amiga.
Las cosas empiezan a torcerse con un accidente de autobús. Addie ve a un chico que nadie más ve. Un chico que conoció en ese mismo autobús. Pero si delira, ¿por qué comenzó a ver a ese chico justo antes del accidente?
Para mí esta novela está dividida en dos partes muy diferentes. La primera parte es casi de misterio. Addie tiene que ir poco a poco descubriendo sobre el misterioso chico con el que tan cómoda se siente y al que nadie más ve. La segunda parte es de reflexión. Nos brinda la oportunidad de darle vueltas a la importancia de nuestros recuerdos, especialmente los más dolorosos, y a su superación. Esa lucha constante que parece que no termina nunca, hasta que los hechos que nos han hecho tanto daño empiezan a hacerse a un lado y nos permiten seguir con nuestra vida.
La estructura que nos muestra la novela es, de hecho, muy diferente. Los capítulos intercalan el pasado y el presente de la protagonista. La lectura es muy sencilla, el estilo de la escritora es fluido y fácil de seguir. La ambientación, aunque no es deficiente, no es destacable en la novela. Se nos guía a través de los personajes, no de sus entornos.
La protagonista y su mejor amiga son los puntos fuertes de la novela. Me han gustado mucho cómo las han retratado. Addie, es una chica que quiere algo mejor para ella, que busca más allá. Lucha duro por conseguir lo que desea. Su mejor amiga tiene una personalidad muy diferente, pero también luchadora. La relación que comparten me ha encantado, ojalá todos tuvieran la suerte de tener una relación así.
Por último, el mensaje que se manda en la segunda parte (mi considerada segunda parte) es solida y buena. Aprender a superar los baches del camino es esencial para poder seguirlo. Todos debemos aprender a superar las dificultades, y todos somos capaces de hacerlo.
En conclusión, un buen libro y con un mensaje fuerte. Lo considero muy recomendable, especialmente para el público para el que está dirigido.



